sábado, 29 de septiembre de 2012

La revolución tecnológica.



Sin duda nos encontramos en un contexto de revolución tecnológica en la cual, es notoria la intervención de máquinas e instrumentos o herramientas tecnológicas para llevar a cabo distintas acciones humanas. Incluso la misma comunicación es intermediada por un elemento tecnológico (redes sociales).

Aún así, creo apropiado repensar esta revolución desde una perspectiva de acceso y producción de la información.  Carlos A. Scolari habla sobre una convergencia de los medios informativos abarcando distintas dimensiones (sociales, culturales y económicas). Entonces, pareciera que esta revolución está guiada por un mismo objetivo.

Jenkins sostiene que “en la era de convergencia los consumidores se vuelven cazadores y recolectores de información proveniente de múltiples fuentes”. Es decir, los usuarios explotan este potencial para desplegar las narrativas transmediáticas (historias que comienzan en un medio y se expanden a lo largo y a lo ancho de la ecología mediática).

Una buena parte de los procesos y capacidades humanas pueden ejercitarse a través de la práctica narrativa. Es decir, construir un relato permite expresar una predicción o contar un experimento (procesos conceptuales). Por otro lado, producir una narrativa implica fijar objetivos y planificar una serie de actividades (redacción de un guión, edición final del texto, procesos analíticos). Este desarrollo de procesos a través de las narrativas transmediáticas nos permite reflexionar desde un marco del contexto educativo. Día a día estamos produciendo y consumiendo estas narrativas ya que el espectador, en este caso puede ser un alumno, adquiere un rol activo en la búsqueda de recursos dispersos, navegación, búsqueda y selección de material relevante y válido.

Jenkins propone una lista de aptitudes que la nueva pedagogía debe impulsar en este contexto trasmediático, por ejemplo habilidades como jugar, actuar, simular, remixar, etc., y otras competencias como saber interactuar con herramientas que expanden las capacidades mentales (cognición distribuida) o navegar en un flujo narrativo multimedia el hacer narrativo, entendido como una práctica de interpretación y producción de sentido transmediática, considero que deberían ocupar un lugar destacado en los procesos de enseñanza- aprendizaje. Incluso el uso de los dispositivos móviles dentro de los procesos de enseñanza-aprendizaje pueden abrir nuevos espacios para la educación. Los portales deben promover este tipo de prácticas y dar apoyo a los docentes interesados en implementarlas.

Carlos Scolari en su obra “convergencia, medios y educación” nos describe los proyectos, contenidos y servicios que vinculan dos ejes articuladores de la convergencia: la producción de narrativas que abarcan diferentes medios y la producción de contenidos a cargo de los usuarios.

Para ir cerrando, la convergencia entre educación, comunicación y tecnología se está produciendo a ritmos variables pero es un proceso “irreversible” y de escala global (los portales educativos son un actor fundamental del proceso de convergencia ya que, los portales brindan la palabra a los actores del proceso de enseñanza-aprendizaje).

Concluyendo, es necesario fomentar los polialfabetismos para que los alumnos puedan crear sus propios contenidos en todos los medios y lenguajes posibles. El polialfabetismo también debe incluir la capacidad de analizar críticamente las producciones transmedia.

Algo que me parece interesante es que la tecnología no solucionará por sí misma los problemas de la educación. Por ello, es convenientemente implementar la tecnología de las redes digitales para facilitar los intercambios y la construcción colectiva del conocimiento.

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